Un fenómeno caricaturesco, pero que refleja dos cualidades de la actualidad, es el que acontece en un lago ubicado en Siberia. Se trata de un cuerpo de agua turquesa, al que se conoce como las “Maldivas de Novosibirsk” por su belleza. 

El problema es que se trata de un repositorio de los deshechos de una planta de energía que se encuentra en los alrededores; y que el seductor y muy instagrameable tono del agua es el resultado de una alta concentración de calcio y óxido que proviene de los residuos tóxicos de las instalaciones de la Siberian Generating Company (SGK).

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A pesar de las numerosas advertencias contra entrar entrar en el lago, muchos visitantes, comenzando por “influencers” locales, no dudan en acercarse o incluso adentrarse con tal de lograr un buen selfie enmarcado por un precioso e inusual paisaje. 

Un instagramer que posó montado en un unicornio infalible y portando un pasamontañas, explica su búsqueda:

No es peligroso nadar aquí. Al día siguiente mis piernas amanecieron ligeramente rojizas y tuve comezón por dos días. Pero luego todo pasó. ¿Pero qué no harías por lograr imágenes como esta?

La contaminación del ambiente, y el narcisismo digital, son sin duda dos propiedades significativas de nuestros tiempos. Y ahí, en el lago tóxico de Novosibirsk, han concertado una cita.  

Fuente
Asuntos Verdes