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Es posible tomar acciones cotidianas para disminuir tu huella de carbono. Una, es tener en cuenta de qué modo preparas tus alimentos para combatir el cambio climático.

En agosto de este año, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC) detalló muy claramente en su informe que la dieta es clave en la lucha contra el cambio climático. 

Las dietas en las que predominan legumbres y vegetales producen menos emisiones de gases con efecto invernadero que aquellas en las que abunda la carne. 

El planteo no es convertirse en vegetariano o vegano (aunque ambas opciones, debidamente controladas, son perfectamente saludables y seguras), sino de limitar el consumo de alimentos de origen animal y, en caso de hacerlo, buscar aquellos producidos de forma sostenible.

Más allá de lo qué comamos todos los días, la forma de cocinar también impacta en el medio ambiente. En el mundo ya se habla de la “dieta climariana“, una alternativa al anglicismo “climatarian”, que podría definirse como una persona que elige qué y cómo comer en función de lo que es menos perjudicial para el planeta.

Recetas de cocina comprometidas con el clima

La Fundación Ecología y Desarrollo (ECODES), con el apoyo de la Fundación Biodiversidad, en el 2016 llevó adelante un proyecto denominado “Alimentación Comprometida con el Clima”. Entre otras muchas acciones, se elaboró un manual, disponible para descarga gratuita en pdf, llamado ‘Libro de Recetas de Cocina Comprometida con el Clima’.

El libro ofrece ideas sencillas para cocinar con ingredientes fáciles de conseguir, estacionales y de cercanía. Aporta ideas y pistas para reflexionar y disminuir nuestra huella de carbono en la cocina.

Así es una dieta baja en carbono

En líneas generales, para cocinar de manera más ecológica, hay que tener en cuenta cuatro pautas:

  • consumir productos de temporada y cercanos,
  • más alimentos de origen vegetal que animal,
  • usar la energía de forma eficiente antes, durante y después de cocinar, y reaprovechar los restos de comida para elaborar otras recetas.
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Elige alimentos de producción ecológica

De esta forma estás apoyando un modelo productivo que usa técnicas más respetuosas con el medio ambiente. La agricultura ecológica no emplea productos químicos de síntesis, que en su fabricación y transporte producen muchas emisiones, está menos mecanizada y favorece la biodiversidad.

Consume alimentos de temporada

De esta forma se ayuda a respetar el ciclo natural de producción y a evitar los desplazamientos kilométricos. Piensa que, por ejemplo, las uvas que encuentras en los supermercados en verano no vienen de España, si no de Chile, y solo en su transporte se han emitido toneladas de gases con efecto invernadero.

Consume alimentos locales

Esta práctica tiene que ver con lo que comentábamos en el apartado anterior. Un dato: en 2011 España importó más de 25 millones de toneladas de alimentos, emitiendo más de 4 millones de toneladas de CO2.

Más vegetales y menos carne

Ya lo hemos comentado al inicio. Se estima que la actividad ganadera mundial es responsable del 18% de las emisiones de gases de efecto invernadero. El Libro de Cocina Comprometida con el Clima te da un ejemplo: producir un kilo de  lentejas emite solo 1 kilo de dióxido de carbono, pero producir un kilo de ternera emite 27 kilos de CO2. Además, para el kilo de lentejas se necesitan 5.854 litros de agua frente a los 15.400 litros que requiere la misma cantidad de ternera.

Come más alimentos crudos

Son muy saludables y, al no tener tiempo de cocción, su huella de carbono es menor.

Usa más la olla exprés y limita el uso del horno

La olla a presión reduce los tiempos de cocción hasta un 70%, lo que genera un importante ahorro de energía. Para el resto de ollas y pucheros: pon siempre la tapa y elige las de un tamaño adecuado al volumen que ocupe lo que vayas a cocinar. Con respecto al horno convencional, úsalo con moderación e intenta usar al máximo su capacidad, por ejemplo cocinando varios platos a la vez, para no desperdiciar energía.

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Contra el desperdicio de alimentos

Los hogares españoles tiran nada menos que 1,5 millones de toneladas anuales de alimento, lo que equivale a medio kilo de comida por persona a la semana. Son productos válidos para su consumo y este derroche tiene una importante huella de carbono.

Elige electrodomésticos eficientes

Los electrodomésticos suponen más del 45% del consumo eléctrico del hogar. Si optas por aparatos eficientes, además de respetar el medio ambiente, te ahorrarás mucho en la factura eléctrica.

Cocina menos veces, pero más cantidad

Aprovecha la capacidad de la olla exprés para hacer un puchero grande de garbanzos. Lo que te sobre lo podrás dejar para otro día o congelarlo, además ahorrarás mucho tiempo.

Evita los envases de plástico, y por supuesto separa y lleva a reciclar

Siempre que sea posible es recomendable comprar a granel. En el caso de los envases, intenta reutilizarlos (por ejemplo los botes de cristal se pueden usar para almacenar frutos secos, pan rallado…), y al final de su vida útil llévalos al contenedor de reciclaje que corresponda.

Decide dónde y cómo comprar

Si compras en lugares próximos a tu casa, podrás ir andando y reducir tus emisiones. En caso de necesitar ir en coche, planifica bien tu compra para aprovechar al máximo el viaje. Hacer una lista también te ayudará a saber qué necesitas realmente y evitar el desperdicio de alimentos.

Ecoportal.net

Fuente: https://www.muyinteresante.es

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Fuente: EcoPortal