Esa caña que da miel sin necesidad de abejas

Pilar Quintanilla Martínez 

La caña de azúcar es uno de los elementos que no pueden faltar en las posadas, y con justa razón, nuestro país es uno de los principales países productores de caña en el mundo.

La caña de azúcar es en realidad un pasto gigante, emparentado con el sorgo y el maíz.

Para llegar hasta nosotros ha tenido un interesante viaje. Es originaria del sureste de Asia, específicamente de la isla de Nueva Guinea. De ahí llegó a la India, viajó hasta a los persas, luego los árabes (que son amantes de lo dulce), pasando por las manos de los egipcios que fueron quienes perfeccionaron el proceso y la empezaron a refinar, hasta llegar a Europa y con el descubrimiento de América, a México.

Al inicio de las luchas de la independencia, su producción disminuyó, lo que se convirtió en una amenaza para los europeos, que forzados por la posible escasez, a principios del siglo XIX descubrieron que es posible obtener azúcar de la raíz del betabel. Actualmente, el azúcar que se consume en América viene de la caña y la de Europa del betabel.

El azúcar que hoy consideramos un bien básico, antes era tan escaso que se le llamaba “oro blanco”.

Hoy el cultivo de caña es la base de la industria azucarera, y por tanto, de una gran lista de productos como los pasteles, jugos, bebidas, golosinas y galletas. Además es una materia prima de otros bienes de importancia económica como el cartón, las bebidas alcohólicas y la producción de compuestos químicos y combustibles como el bioetanol.

Por otro lado, una pequeña parte de la producción de caña de azúcar se utiliza para hacer piloncillo. Otra cantidad de caña se destina a la venta como fruta de estación, aunque se encuentra todo el año, se consume más en la temporada navideña, para meterla en las piñatas y hacer el tradicional ponche.

La caña no se siembra, se clona. Aunque suene bastante raro, se trata de un procedimiento sencillo que se ha realizado por cientos de años. Consiste en obtener un pedazo de otra caña con algún nudo y plantarla en suelo húmedo, muy semejante a como se hace con los nopales.

Nuestro continente es hoy la región donde más se produce. Brasil está en el primer lugar y México es también un importante productor. Su importancia económica queda clara si consideramos que el sector azucarero da trabajo en México a más de 450 mil familias en cerca de 227 municipios. Veracruz es, por mucho, el principal productor. También son importantes las superficies destinadas en Oaxaca, San Luis Potosí y Tamaulipas, entre otros.

Los pasos por los que atraviesa la caña para convertirse en azúcar son:

La caña se cosecha, a esta actividad también se le llama zafra, en nuestro país se lleva a cabo de noviembre a marzo, luego se corta en pequeños trozos para molerla y separar el jugo del bagazo. Este jugo se calienta hasta evaporarlo, el resultado es un jarabe espeso, llamado melaza. La melaza se cristaliza formando grumos de azúcar que se separan del líquido mediante una centrifugadora, luego se seca por medio de corrientes de aire y queda lista para empacarse y salir a la venta.

Si vas a consumir azúcar, que sea piloncillo o azúcar morena, recuerda que los alimentos mientras menos refinados mejor, así conservan sus  vitaminas y minerales.

Algo importante que debes revisar en las bebidas y alimentos que consumes es que digan endulzados con azúcar de caña, no con jarabe de alta fructosa, así estarás dando un paso para mejorar tu salud.

Aprovecha estos meses para consumir caña de azúcar, junto con todas las frutas de temporada que México produce.

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Fuente: Vía Orgánica
Asuntos Verdes

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