A menudo imaginamos la iluminación (satori o nirvana, según el tipo de budismo que estudiemos) como una bombilla de conciencia que se enciende una vez y para siempre en el fondo de nuestras almas oscuras. Pero según el monje y maestro zen Thich Nhat Hanh, la iluminación se alcanza al saber caminar y respirar. Y no basta una vez: la iluminación es, más que un punto de llegada, un camino que se recorre en presente y en conciencia.

En el libro Walking Meditation: Easy Steps to Mindfulness, Thich Nhat Hanh y Nguyen Anh-Huong analizan actos tan sencillos como caminar o respirar a la luz del concepto de “mindfulness”.

Una explicación rápida de esta popular palabra puede parecer una sobresimplificación: mindfulness quiere decir estar en el aquí y ahora. Suena fácil, ¿no? Entonces, ¿por qué no podemos vivir en un estado de calma iluminada, como los monjes zen? A decir de Thich Nhat Hanh, esto no solo es posible, sino también relativamente sencillo. Primero veremos como respirar con conciencia, para después fijarnos en la meditación andante (Walking Meditation).

Ejercicio de mindfulness para antes de dormir

  1. Esta noche, antes de dormir, recuéstate y trata de respirar haciéndote consciente de cada uno de los movimientos involucrados. Nota los músculos y sistemas de tu cuerpo involucrados en cada inhalación y exhalación, sin juzgarlos ni “entenderlos”.
  2. Inhala profundamente, y luego exhala gradualmente. Mantén tus piernas estiradas y manos a los costados, pero sin ninguna rigidez. Repite esto 10 veces.
  3. Te encontrarás a menudo con pensamientos e ideas recurrentes. Es posible que pierdas la cuenta de las respiraciones, en cuyo caso deberás reiniciar desde uno. Imagina que las ideas, sin importar su contenido, en realidad son nubes que pasan por tu mente y luego se van.
  4. Repite nuevamente la meditación antes de levantarte por la mañana.

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Caminar como un monje

Lo importante de la meditación mindfulness no es el ritual, la hora del día o el lugar, sino llevar la conciencia hacia la respiración. Nuestro sistema respiratorio es un ancla al presente, así como un camino de regreso a la claridad y la paz que proviene de experimentar nuestro cuerpo y el instante, sin esperar ni exigir nada. Sin embargo, a veces confundimos “estar en el aquí y ahora” con comportarnos como robots, o como versiones de nosotros hiper-racionales y distantes.

Los monjes, aunque vivan en zonas solitarias, no por ello son menos empáticos con la alegría y el sufrimiento mundanos. Al caminar (y, en realidad, al realizar cualquier cosa, hasta la más cotidiana) el monje zen pone en juego toda su atención, toda su intención y toda su voluntad, pero (y aquí está lo difícil) sin perder la naturalidad o “caminar como pingüino”, es decir, de una manera artificiosa o afectada. Thich Nhat Hanh lo explica de esta manera en diferentes momentos del libro:

“Al caminar con plena conciencia en lugares públicos, siempre respira de manera normal. Camina despacio, pero no demasiado, pues no quieres que otros piensen que eres demasiado extraño. Camina un poco más lento de lo que caminas habitualmente, un poco más rápido de lo que caminarías estando en casa. De esta forma puedes disfrutar la paz y serenidad a medida que caminas, sin hacer que las personas a tu alrededor se sientan incómodas.”

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Nuestros pasos y nuestra respiración son el camino de vuelta al presente.

Thich Nhat Hanh, debido a sus años de trabajo con occidentales, seguramente sabe que la espiritualidad muchas veces se vuelve simplemente otro accesorio del que nos gusta presumir. Los monjes, en cambio, no caminan entre la gente como si fueran superiores o “mejores” que los demás gracias a su práctica: viven la íntima e intransmisible satisfacción de estar en contacto consigo mismos siempre y en todo momento:

“No practicamos el caminar con plena conciencia para erradicar nuestro dolor. Utilizamos la energía del mindfulness para conectar mejor con nuestras emociones y sentimientos, para aprender a aceptarlos. Al practicar la respiración y la caminata con plena conciencia, tanto tu mente como tu cuerpo se volverán naturalmente más ligeros, tranquilos y claros.”

Hasta cierto punto, no podemos evitar que nuestros pensamientos y sentimientos irracionales surjan y provoquen ciertas reacciones en nosotros. Lo que propone la meditación andante de Thich Nhat Hanh no es reprimirlos, sino traerlos de vuelta al cuerpo, al aquí y ahora de la respiración, y aceptarlos como parte de lo que nos conforma.

El mundo moderno nos atrapa entre la ansiedad del futuro y la nostalgia por el pasado; caminar y respirar son actividades cotidianas que brindan una ruta de conciencia y claridad hacia el presente.

Fuente
Asuntos Verdes